7 feb. 2017

Arqueólogos descubren qué provocó el colapso de la civilización maya


De entre todas las culturas prehispánicas que habitaron las tierras que hoy conforman la República Mexicana y parte de Centroamérica, los mayas podrían ser considerados como una de las más destacadas y enigmáticas culturas. Sus descubrimientos científicos, matemáticos y astronómicos han sorprendido a expertos de todo el mundo por los avanzados y complejos que llegaron a ser a pesar de la escasez tecnológica de aquella época. 
 De todos los misterios y enigmas que rodean a esta antigua y avanzada cultura, quizá el cuestionamiento que más investigadores se han hecho a través de los años es cómo fue que los mayas desaparecieron. Una pregunta que después de cientos de años, parece ser ya encontró respuesta.
Según han podido determinar investigadores estadounidenses y guatemaltecos en el sitio arqueológico de Ceibal (Guatemala) con ayuda de una tecnología de radio carbono extremadamente exacta, es que la cultura maya colapsó debido a la escasez de agua, declive de actividad económica, guerras y desintegración familiar, según lo revelado tras las excavaciones.
“Por esos problemas sociales, las ciudades mayas fueron abandonadas”, indicó el director de la investigación, Takeshi Inomata, de la Universidad de Arizona en Tucson, en la que han participado nueve especialistas estadounidenses y guatemaltecos. Los arqueólogos del proyecto iniciado en 2005 en la provincia guatemalteca de Petén han excavado a una profundidad entre 2.5 metros y más de 8 metros para sacar a la luz vestigios arqueológicos, los más antiguos de los cuales se remontan hasta de la época maya preclásica media. 
 Los arqueólogos concluyeron que la inestabilidad social en Ceibal derivó en un primer colapso, del año 150 al 300 DC, cuando los mayas eran gobernados por dinastías que definen como “dictaduras divinas”. El estudio, titulado “Cálculo de fecha con radiocarbono de alta precisión sobre el colapso político y orígenes dinásticos en el sitio maya de Ceibal, Guatemala”, será publicado el 7 de febrero en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Fuente: Cultura colectiva.