27 mar. 2017

Francisco Zarco, réquiem por Miroslava Breach


Francisco Zarco (1829-1869), considerado el padre del periodismo mexicano, murió hace 148 años víctima de tuberculosis pulmonar. Su labor periodística, lo mismo que su obra literaria y accionar político, dejaron huella en la historia de México. Poemas, discursos e indomable actitud de Zarco fueron objeto de censura de parte de sus enemigos. 
Fue fundador y colaborador en diarios y revistas como El Álbum mexicano, El Demócrata, La Ilustración Mexicana, El Siglo XIX, La Cosquilla, La Independencia Mexicana, La Acción y El Boletín Clandestino, entre otros. Hombre de ideas liberales, colaborador y amigo entrañable de Benito Juárez, perseguido, sometido a juicio, encarcelado, exiliado y además políglota –pues además de español, hablaba inglés, francés, italiano y latín-, jugó, en toda su vida, un papel fundamental en la lucha de las ideas republicanas contra las ideas conservadoras, fundamentalmente en el congreso constituyente de 1856-1857, donde gran parte de sus concepciones ideológicas quedaron plasmadas.

 Francisco Zarco no imaginó que su obra y nombre serían el símbolo de la lucha por la libertad de prensa en el país y que se le rindiera homenaje cada siete de junio, como tampoco que sus discursos y su vida ejemplar, pudieran ser traídas al presente para seguir combatiendo las injusticias. 
Miroslava Breach Velducea (1962-2017), periodista del diario La Jornada, fue asesinada a balazos el 23 de marzo pasado, al salir de su domicilio, en la capital de Chihuahua, por un sicario que le disparó en ocho ocasiones proyectiles calibre 9 milímetros y que dejó un mensaje escrito para todos los periodistas democráticos del mundo: “por lengua larga”. 
 El editorial ¡YA BASTA!, del diario La Jornada (24/marzo/2017), caracteriza perfectamente el criminal acontecimiento. “…El asesinato de Miroslava Breach muestra a un gremio periodístico cada vez más desprotegido… La violencia que sufren provoca que no se pueda informar lo que verdaderamente está pasando en el país… Cada vez es más peligroso decir la verdad”. 
 Francisco Zarco, el indómito periodista que tan solo viviría 40 años y que falleció en la más completa pobreza, fuera de su país, sentenció a los asesinos conservadores de ayer -y a los de hoy- con un discurso que llamó Las matanzas de Tacubaya (extractos), escrito en abril de 1859, que bien pueden presentarse como un réquiem por Miroslava Breach Velducea: “El efímero triunfo que el partido que hipócritamente se llama defensor de la religión (…) ha llenado de luto y de consternación a las clases todas de la sociedad, porque ese partido ha excedido a sus antecedentes históricos de crueldad y de odio, de rencor y de barbarie”. 
“El mundo entero sabrá toda la verdad, y la execración del género humano caerá sobre los monstruos que para saciar su sed de sangre, han cometido un atentado que no registran ni las páginas más sombrías de la historia de los tiranos”. “Somos mexicanos, somos cristianos, somos hombres; creemos en la ley del progreso y de la perfectibilidad humana, y por eso quisiéramos que se pudiera borrar de la historia, los atentados que acabamos de presenciar, pues ellos son tales.”
 “El país no ha consentido en darse un gobierno compuesto de truhanes, tahúres, ladrones y asesinos. Una facción inmunda ha asaltado el poder (…), es una camarilla compuesta de las heces de las garitas, de la escoria de los cuerpos de la guardia y de las sacristías.” “Con razón los asesinos temen la publicidad de sus crueldades. Ya tienen la conciencia de su crimen, ya están aterrorizados de su propia obra, ya comienza para ellos el castigo, ya empieza a roerles el corazón del buitre del remordimiento, aunque el remordimiento en las almas cobardes no sea más que el miedo.” “No, no pedimos venganza: ¿habrá quien libre a los culpables del desprecio y del anatema universal? 
¿No tendrán siempre en el oído el estertor del moribundo, el llanto de la madre, las maldiciones del huérfano?” 
 “La opinión se ilustrará con estos terribles atentados. Sus cobardes perpetradores son los corifeos de la facción que se dicen restauradores de las garantías individuales…” “¡Dios de las naciones! Haz que el crimen tenga expiación; permite que este pueblo se lave del baldón de sus opresores, haciendo reinar la paz, la justicia y la verdad, y haz por fin que este pueblo oprimido quebrante sus cadenas y sea el terrible instrumento de tu justicia inexorable.” 
“¡Ay de los asesinos! ¡Ay de los verdugos! ¡Ay de los modernos fariseos! ¡Malditos serán sobre la tierra que regaron con sangre inocente, con sangre de sus hermanos que vertieron con crueldad y alevosía!”. Francisco Zarco, usando un extracto de su discurso, pronunciado el 13 de enero de 1857 durante la aprobación de la Ley de Imprenta, diría en su réquiem por Miroslava Breach: “…el pensamiento ha sido creado por Dios para volar; al salir del cerebro del hombre las prensas no hacen otra cosa que darle un millón de alas de que habla la escritura. 
Dios le hizo águila, Gutemberg legión…”. Los amigos de Miroslava escribieron, en una manta sencilla, “Muerte a la impunidad para que viva la verdad”. ricardorojo7819@yahoo.com.mx