13 mar. 2017

La reforma educativa, en el limbo


En febrero de 2016, el sargento Aurelio Nuño Mayer nombró a tres nuevos funcionarios para que se hicieran cargo de áreas educativas a nivel federal. Uno de estos nombramientos recayó en Elisa Bonilla Ruiz, quien desde entonces pasó a ocupar el puesto de directora general de Desarrollo Curricular de la Secretaría de Educación Pública (SEP). 
El pasado viernes 10 de marzo de este año, Bonilla Ruiz tuvo que reconocer que la reforma educativa está en el limbo, ya que “no se puede garantizar la continuidad sexenal del nuevo modelo educativo” (La Jornada, 10/marzo/2017). Nuño Mayer quiso ganar tiempo para salvar del fracaso a su reforma educativa.
El 20 de junio de 2016, mientras la Secretaría de Gobernación (Segob) administraba la huelga de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con un tedioso, manipulador, calculado y falso diálogo, la SEP presentó su Modelo Educativo 2016 y su Propuesta curricular de educación obligatoria para ser aplicados, según la secretaría, en el ciclo escolar 2018-2019. 
Era tal la algarabía, que Nuño Mayer, en una reunión de trabajo con la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, calificó el modelo como “el alma y corazón de la reforma educativa”, mientras que para Mexicanos Primero, grupo de empresarios mafiosos interesados en la privatización de la educación, era la evaluación punitiva “el corazón de la reforma educativa”. 
 Elisa Bonilla Ruiz, pieza clave en los ajustes curriculares impulsados por Nuño Mayer, intentó matizar el posible congelamiento temporal que puede sufrir la versión final del modelo educativo -cuya presentación se anunció para este día lunes- al declarar ante la prensa como “demagógico, pensar que todo va a cambiar en esta administración” (La Jornada, 10/marzo/2017). Frente a toda esta parafernalia oficial, la aguerrida resistencia de la CNTE, es el factor esencial que seguramente influye en la decisión gubernamental para detener temporal y parcialmente la aplicación de la neoliberal reforma educativa. 
En este rejuego de intereses políticos y empresariales, mucho tendrá que ver el cálculo que hagan los partidos del Pacto por México (PRI, PAN y PRD) de cara a las elecciones de 2018, ya que ellos fueron los impulsores parlamentarios de la reforma; pero también es estratégico el quehacer jurídico-pedagógico de la  CNTE y, por supuesto, su accionar político unitario nacional que pueda desarrollar, con el apoyo de todo el pueblo de México, para tirar definitivamente la reforma educativa empresarial. 
 Lo que sí se puede asegurar desde ahora es que, después de las elecciones del 2018, de las promesas y engaños de que son objeto los sectores populares desorganizados y después de colocar a nuevos verdugos en el gobierno, los dueños del país aplicarán con mayor dureza sus políticas de expoliación y represión en caso de no encontrar una oposición organizada de la clase trabajadora con objetivos de corto, mediano y largo alcance.
 Para el magisterio organizado en la CNTE y fuera de ella, se abre un nuevo panorama de combate que exige abordarlo con una verdadera estrategia y táctica sustentadas en la lucha de clases y en el masivo apoyo popular; esto significa construir el Frente Ùnico y el programa unificador de todos los explotados para defender lo que queda de la patria y hacia una nueva Constitución y un gobierno republicano y democrático. 
 La CNTE debe reflexionar, leer entrelíneas y proponer alternativas -según sus rutas acordadas- ante la inseguridad que permea en la SEP, a través de Bonilla Ruiz: “No sé quién va llegar (a la presidencia) ni qué decisiones va a tomar, pueden pasar muchas cosas” (La Jornada, 10/marzo/2017, la anotación es de mi responsabilidad). Más adelante, la funcionaria amplió su duda: “La puesta en marcha y continuidad del nuevo modelo educativo no dependerá sólo de esta administración federal, por lo que el próximo lunes, cuando se presente la propuesta definitiva, también se hará pública una ruta de implementación con tiempos, metas y tareas, así como a quién le tocará realizarlas” (La Jornada, 10/marzo/2017). 
 ¿A quién le tocará realizarlas? Es la pregunta de fondo que deben enfrentar los trabajadores de la educación y todo el pueblo de México. Para ellos, los dueños del país, el propósito es la continuidad y se la van a jugar con todo a través de los partidos del Pacto por México, y en última instancia, con la socialdemocracia neoliberal que no se compromete con los cambios profundos que requiere el país y coquetea con los de arriba y con los de abajo.
 La CNTE debe hacer política en medio de las circunstancias y tener claro que  ninguna de esas dos formaciones o alianzas políticas, en caso de llegar al gobierno, garantizarán la promoción de una reforma educativa democrática popular para todos y todas, tal y como lo plantea su Iniciativa Ciudadana en materia educativa. 
 ¿Qué hacer entonces? ¿Quedarse cruzados de brazos mientras los dueños del país engañan a las masas populares? ¿No hacer política clasista y con nuestra indiferencia volvernos cómplices de los dueños del país y de los partidos de derecha y socialdemócratas? 
 La respuesta deben dársela en su próximo congreso nacional y no confiar demasiado en las falsas promesas de unos y de otros.  Insisto: una buena estrategia y una buena táctica de clase, van de la mano para derrotar cualquier política contraria a los interses de los trabajadores. 
ricardorojo7819@yahoo.com.mx 
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