20 mar. 2017

Un modelo educativo Frankenstein


Como en la novela Frankenstein, de Mary Shelley, los políticos y empresarios neoliberales del país crearon lo que llaman su nuevo Modelo Educativo (ME). El pasado lunes 13 de marzo, el secretario de educación pública, Aurelio Nuño Mayer, presentó en sociedad a su no tan nueva criatura, que en la novela mencionada es motejada como “un ser demoniaco”, “un engendro”, al ser confeccionada con la unión de distintas partes de cadáveres, para “conocer los secretos del cielo y de la tierra”. 
El Modelo Educativo Frankestein, empezará a caminar en el ciclo escolar 2018-2019 y los primeros resultados del adolescente Frank, se observarán cuando cumpla sus felices y rebosantes 18 años de edad, es decir, cuando haya pasado por las “nuevas escuelas” y los “nuevos maestros”, desde el preescolar hasta el bachillerato. 

 El cuerpo y el cerebro de ese nuevo ser que se proponen desarrollar los neoliberales, con su ME, será capaz de conversar en inglés, sentir amor por México, usar las nuevas tecnologías de información, expresarse y escribir correctamente en español y en su lengua materna, formular y resolver problemas cotidianos y complejos, será crítico, reflexivo, curioso, creativo, exigente, determinante, perseverante, dialogador, negociador, cuidará su salud física y mental, diseñará y construirá una vida plena, poseerá valores éticos, conocerá y respetará las leyes, el estado de derecho, la democracia y los derechos humanos, promoverá la igualdad de género y la pluralidad étnica y cultural, y además, cuidará su medio ambiente (Modelo Educativo para la educación obligatoria, SEP). 
 En la novela, el doctor Víctor Frankenstein unió pedazos de distintos cadáveres; en la SEP, el doctor Aurelio Nuño unió pedazos de obras de más de 100 autores, con una redacción coherente, pero resultando un híbrido que insiste en responsabilizar al maestro del desastre educativo, en concebir la evaluación estandarizada como la salvación del desastre, y en desdeñar propuestas socio históricas que demuestran que el desastre se debe a las equivocadas políticas educativas y a la injusta distribución de la riqueza en el país. 
 Los neoliberales no entienden a la buena; tienen trazados sus planes de mediano y largo plazo para controlar todos los aspectos de la vida nacional. La educación es un arma que no están dispuestos a entregar al pueblo. Su discurso es empalagoso y demagógico. 
Los contenidos principales de su ME, presentados en cinco ejes, engañan a cual más porque hablan de “aprendizajes claves para la vida”, la escuela como el centro de su modelo y convertidas en “comunidades de aprendizaje”, el maestro como generador de “estrategias de aprendizaje incluyentes”, la eliminación de barreras para acceder a la escuela, y una fantasmagórica horizontalidad en la “gobernanza del sistema educativo”. 
Es empalagoso porque cautiva con su dulzura conceptual, pero es demagógico porque una escuela así no se consigue con un gobierno como el que padecemos y con tantas y tantas carencias materiales, de actualización magisterial y con una verticalidad autoritaria, donde la Ley del Servicio Profesional Docente es la espada de Damocles que usa el secretario de educación y todo la estructura piramidal directiva para aniquilar cualquier intento de disidencia pedagógica, didáctica o sindical. El modelo educativo Frankenstein del que hace gala el gobierno de Peña Nieto, es una simbiosis del modelo estadounidense que se aplica desde los años ochenta en aquel país, mezclada con pedacería de conceptos que recorren el debate actual de las teorías del aprendizaje. 
 En la interesante entrevista del periodista Luis Hernández Navarro a la doctora Martha Sánchez (http://webapp.rompeviento.tv/#!section=17012733&item=20239), encontramos respuestas a algunas de nuestras dudas. Lo que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y muchos investigadores educativos han visualizado de la reforma educativa y ahora del modelo educativo, ya se vive en Estados Unidos y se aplica desde 1984. 
Las pruebas estandarizadas, la evaluación del docente para despedirlo y no para actualizarlo, la escuela como proyecto mercantil, los aprendizajes para competir con el otro, las escuelas chárter (Aurelio Nuño: “el secretario chárter”, Ricardo Rojo), el cierre de escuelas marginales, la participación empresarial en el negocio escolar, las campañas propagandísticas contra los sindicatos democráticos y otros ataques, son el sello de la educación en Estados Unidos y será el sello de la educación en México si permitimos que se aplique el plan diseñado por los dueños del país. 
 El debate por la educación pública en México y la pelea por su implantación continuará, porque para fortuna de los ciudadanos, la juventud, la niñez nacional y los maestros, existen dos proyectos que no se dan tregua, aunque con desigualdades en la confrontación, el del Estado mexicano y el de la CNTE (El hilo de Ariadna, Ricardo Rojo). 
 Shelley, escribe que Frankestein se convence de que no puede seguir cometiendo crímenes y decide retirarse “al más alejado y septentrional lugar del hemisferio” donde recogerá “todo cuanto pueda arder para construir una pira en la que pueda consumirse mi mísero cuerpo”. En la vida real mexicana, los únicos que pueden deshacerse de la criatura son los maestros, los padres de familia, los estudiantes, todo el pueblo de México. 
ricardorojo7819@yahoo.com.mx 
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