30 abr. 2017

Cambio climático prepara un desastre


Los cambios climatológicos que actualmente afecta al planeta, con largos periodos de sequía, calores intensos y hasta nevadas, son producto de la actividad humana y las consecuencias pueden ser la extinción de la vida como la hemos conocido hasta hoy, asevera el doctor en agricultura protegida por la Universidad de Almería, España, e investigador del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional Unidad Oaxaca (CIIDIR), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Cirenio Escarimosa Tinoco. 

 “En la actualidad hablamos mucho de desarrollo sustentable, pero yo digo que esa palabra ya se corrompió, cualquiera la usa; a los estudiantes les subrayo que esto forma parte de una ética, que ya existe una normatividad que nos dice cómo disponer de los recursos, residuos y todo lo que aprovechamos de la naturaleza, con el propósito de tener un buen manejo y no afectar al medio ambiente”. Dice que desgraciadamente ahí están las normas, pero todos buscamos la manera de no respetarlas, “nos las pasamos siempre por encima y aquí están las consecuencia se está actitud apática e irresponsable”. 
 El investigador explica que lo que vivimos actualmente no es más que la acumulación del efecto invernadero, producido por una serie de actividades que se desarrollan en la agricultura norteamericana que es enorme, como la generación de gases por la defecación al aire libre de los animales; en la industria, en muchas de las actividades humanas; y si esto no tiene regulación pues entonces sí que hay que preocuparse. Escarimosa Tinoco expresa que esta situación va a cambiar en el momento en que tengamos un aviso importante de la naturaleza, “que ya estamos viendo ahora con el cambio de las estaciones”. 
 “Ya no llueve como antes, hace cada vez más calor, porque va a subir la temperatura, se considera que de aquí al 2050 va a subir 2 grados la temperatura, que sería catastrófico; pero si le preguntamos a un científico que no cree en estas cosas nos va a decir que la tierra ya tuvo una temporada de temperaturas mucho más altas que las actuales, sí pero ahora es nuestra actividad lo que lo genera y no se detiene el asunto”. 
Señala que en el área académica publican textos sobre la preocupación que debiera existir si no se frena esta depredación, “pero somos un oasis pequeñito que no llega al gran público, sobre todo a quienes inciden en las actividades productivas; Estados Unidos se ha rehusado a firmar el acuerdo de emisiones de efecto invernadero, Japón también está afuera, entonces los países más desarrollados son los que menos quieren entrar a la norma”. 
 Subraya que ahora vivimos cambios climatológicos que no se habían visto, todo producto de nuestra intervención en la tierra. 
“Estas cosas raras, como el denominado mar de fondo, son producto de este fastidio que le hemos generado a la atmósfera a través de la emisión de gases contaminantes”. “Yo creo que se debe insistir más en las escuelas sobre toda esta situación, porque nosotros debemos poner el ejemplo; hay que educar a los niños para que cambien su forma de comportarse; no podemos seguir en este tobogán donde nadie sabe qué va a pasar”.

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