28 abr. 2017

En libertad de expresión, México cae 75 lugares en 15 años: Reporteros Sin Fronteras


En materia de libertad periodística, México ha caído 75 escaños en 15 años, según el Índice de Libertad de Prensa 2017 publicado por Reporteros Sin Fronteras (RSF). De acuerdo con este listado, México ocupaba el lugar 75 a nivel mundial en 2002 y este año cayó al 147 luego de que 10 periodistas fueron asesinados en 2016 y hubo “una avalancha” de homicidios de reporteros en 2017. 
 “En los estados de Veracruz, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas es extremadamente peligroso para los periodistas cubrir temas sensibles, especialmente a medida que la impunidad por crímenes de violencia contra los medios alimenta un círculo vicioso que continúa año tras año”, agregó un análisis del organismo internacional. 

 Un problema mundial “La libertad de los medios nunca ha estado tan amenazada”, detalló RSF, pues en los últimos cinco años, las violaciones a libertad de expresión y restricciones hacia la prensa se han elevado en 14 por ciento en el mundo. 
 A nivel mundial, RSF señala que el último reporte indica un “punto de quiebre” en el estado de la libertad de prensa, especialmente en democracias líderes. “La obsesión con la vigilancia y violaciones al derecho de confidencialidad de las fuentes han contribuido al declive continúo de muchos países antes percibidos como virtuosos”, señaló. 
 Ejemplo de este caso es Estados Unidos, que bajó dos escalafones para colocarse en el lugar 43, y Reino Unido, que también descendió dos espacios para colocarse en el sitio 40. “La llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos y la campaña del Brexit en Estados Unidos estuvieron marcados por ataques de alto nivel hacia la prensa, un discurso tóxico antimedios que llevó al mundo a una nueva era de posverdad, desinformación y noticias falsas”, expresó.
 Otros países que cayeron en la tabla incluyen a Polonia, el cual descendió siete plazas porque el gobierno convirtió a la televisión y radio públicas en herramientas de propaganda e inició una campaña para sofocar económicamente a los periódicos opuestos a sus reformas. 
 Asimismo, RSF destacó que luego del fallido golpe de Estado en Turquía, este país “se disfraza como la prisión más grande del mundo para profesionales de los medios”.