28 abr. 2017

Mariguana legal a partir de julio del 2018 en Canadá


Montreal.– Un año y medio después de su llegada al puesto de primer ministro de Canadá, Justin Trudeau dio un paso significativo para hacer realidad una de sus principales promesas: la legalización de la mariguana. 
 El pasado jueves 13, los liberales de Trudeau presentaron ante el Parlamento una propuesta para reglamentar la producción, distribución y consumo de cannabis con fines recreativos. La hierba quedó registrada en la lista de sustancias prohibidas en ese país en 1923, aunque se trata actualmente del enervante ilícito de mayor consumo. 

Desde 1999, existen dispensarios para obtenerlo con fines medicinales. Asimismo, en 2001 se expidieron permisos gubernamentales para que algunos enfermos lo pudiesen cosechar. Y de acuerdo con las encuestas realizadas en los últimos años, 65% de la población simpatiza con la idea de la legalización. Desde su nombramiento como líder de los liberales en 2013, Trudeau hizo de este tema uno de sus blasones políticos. Confesó haber fumado la hierba varias veces en su vida, incluso cuando ya era diputado. 
 En un evento en Vancouver el pasado 2 de marzo, el primer ministro precisó las dos razones detrás de la legalización: “El primer objetivo es proteger a nuestros jóvenes. Actualmente sabemos que tienen mayor acceso a la mariguana que a prácticamente cualquier otra sustancia ilícita. Es más fácil para un adolescente comprar un cigarrillo de mariguana que una botella de cerveza. No es lo correcto. “En segundo lugar, pensamos que reglamentar y controlar la sustancia permitirá retirar las ganancias de los bolsillos de los criminales e inyectarlos en un sistema donde podamos vigilar e imponer impuestos, y asegurarnos de apoyar a las personas que enfrentan desafíos relacionados o no con el uso de la droga”. 
 A pesar de que la presentación de la propuesta de ley es apenas el primer paso, la votación a su favor parece inevitable debido a que los liberales gozan de la mayoría en el Parlamento. Después, el documento será estudiado por los miembros del Senado para realizar las modificaciones que sean necesarias. 
 El gobierno de Trudeau ha insistido que en julio de 2018 la mariguana estará insertada en la legalidad, aunque respetando lineamientos específicos. Hasta cuatro plantas y 30 gramos Un grupo de ministros federales y expertos presentó un informe en diciembre de 2016 sobre diversos aspectos a tomar en cuenta para una posible legalización de la mariguana. La propuesta de Trudeau consideró buena parte de las recomendaciones de este grupo. La edad mínima para comprar la hierba será de 18 años. Sin embargo, cada provincia podrá exigir una edad distinta, como sucede con el alcohol. Los canadienses podrán cultivar en sus hogares hasta cuatro plantas de cannabis. Cada individuo podrá tener en posesión un máximo de 30 gramos de mariguana. Las personas que superen dicha cantidad por poco margen recibirán multas.
 La distribución y la venta ilegal serán penalizadas con un máximo de 14 años de cárcel. Los menores de edad en posesión de hasta cinco gramos no recibirán sanciones. Además, el etiquetado de la hierba deberá aparecer sin signos distintivos y estarán vetadas las máquinas expendedoras. A su vez, la publicidad estará prohibida, tal y como ocurre en Canadá con el tabaco. 
 La propuesta indica que Ottawa será responsable de aprobar los permisos para las compañías productoras de mariguana. También se encargará de la relación administrativa con estas empresas. Por su parte, las provincias se ocuparán de fijar precios y de seleccionar los canales de distribución del producto. Una posibilidad evocada es que la mariguana se ponga a la venta en farmacias o en las tiendas de licor propiedad de los gobiernos provinciales. También quedará prohibida la exportación e importación de cannabis. 
 Pese a que la propuesta ya ha sido presentada en el parlamento, el gobierno ha manifestado que las leyes relacionadas con la mariguana siguen vigentes hasta que el nuevo marco entre en vigor. Una encuesta publicada a principios de este mes arrojaba que la mayor preocupación para 68% de los consultados, a raíz de la propuesta, tiene que ver con los accidentes viales por culpa de la mariguana. Por dicho motivo, el gobierno federal anunció que los policías contarán con aparatos para detectar en calles y carreteras, a través de una prueba de saliva, a conductores que hayan consumido la droga. Las sanciones variarán de acuerdo con la concentración de tetrahidrocannabinol (THC), el principal psicoactivo del cannabis. Polémica Pese a que los planes del gobierno relacionados con la mariguana son considerados por muchos canadienses como un paso necesario, algunos sectores han criticado el proyecto. Tradicionalmente, el Partido Conservador se ha mostrado en contra, aunque sus miembros más jóvenes reflejan mayor apertura en cuanto al tema. Las opiniones críticas provienen, sin embargo, de parte de políticos y asociaciones que incluso han apoyado un cambio del statu quo. “Pensar en julio de 2018 es una visión irrealista. 
La propuesta tiene defectos que demuestran improvisación, sobre todo en cuanto al papel de las provincias. Cada una de ellas debe adoptar su propia legislación y preparar modos de aplicación”, señala a Apro André Lamoureux, politólogo de la Universidad de Quebec en Montreal que estudia desde hace años los debates alrededor de la legalización de la mariguana. Las autoridades de distintas provincias han alzado la voz, ya que la mayoría de las responsabilidades recaerán sobre ellas, sin que esto implique una ayuda financiera específica por parte de Ottawa para grandes cambios en tan poco tiempo.
 Un ejemplo de este descontento fue lo declarado por Lucie Charlebois, ministra de Salud Pública de Quebec, en conferencia de prensa el mismo día de la presentación de la propuesta. Charlebois dijo estar desilusionada por la imposición de tantas tareas del gobierno federal y porque éste no tiene pensado asignar un paquete de recursos para realizar reformas jurídicas, de capacitación y en materia de salud y prevención. “Respecto al financiamiento, sinceramente, es un poco risible”, señaló Charlebois. También la ministra evocó un punto muy criticado de la propuesta: no se conoce aún qué porcentaje de la recaudación fiscal irá a las arcas de Ottawa y al presupuesto de las provincias. Otros puntos que provocaron descontento son la falta de información que indique dónde se podrá fumar cannabis (aún no se sabe si se podrá hacer en los mismos sitios que el tabaco) y los pocos lineamientos relativos a un plan nacional de sensibilización. “La propuesta también muestra poco sobre lo que debería ser la legalización en materia de salud pública. No hay un máximo de THC definido y hay preocupación por cómo se gestionará el tema en la esfera laboral”, comenta André Lamoureux. 
 Sobre esta misma perspectiva, asociaciones de médicos han expresado que debe insistirse en los riesgos del abuso de esta sustancia pese a que vaya a ser legal y, de igual forma, que el acceso para los jóvenes debería fijarse en una edad mayor –entre los 21 y los 25 años- debido a la cantidad de estudios que demuestran el impacto de la hierba sobre el desarrollo cognitivo en la juventud. 
 Otro aspecto no exento de polémica es la manera en que se otorgarán las licencias de producción. “Para nosotros que luchamos en favor de los consumidores de mariguana desde hace años, la legalización no implica igualdad ni libertad. Hablamos de un monopolio del gobierno. Va a establecer reglamentos que mantendrán la prohibición. Va a atentar contra las libertades de los ciudadanos. “El Estado no debería intervenir en mi cenicero; tampoco en mi jardín. Es oportunismo político. Sigue imperando una visión que sataniza a miles de personas que no causan problemas. 
Habrá una serie de ventajas muy grandes para las grandes compañías. Después de todo, sólo es una hierba, pero el interés de la propuesta tiene que ver con el dinero y no con las libertades”, comenta a Apro Hugô St-Onge, quien dirigió de 2002 a 2012 el Bloc-Pot, el partido pro cannabis de Quebec. St-Onge también fue uno de los fundadores del Marijuana Party de Canadá. Una posibilidad es que las empresas que ya cultivan mariguana medicinal se encarguen de la producción con fines recreativos.
 También podrían asignarse licencias a nuevas compañías. 
De acuerdo al diario The Denver Post, el estado de Colorado recaudó en impuestos sobre la mariguana 135 millones de dólares en 2015, luego de ventas por 996 millones. El grupo de análisis C.D. Howe Institute calcula que el cannabis de venta legal podría generar en Canadá 675 millones de dólares canadienses (unos 507 millones estadounidenses) en pago de impuestos al final de 2018.
 Los analistas del C.D. Howe Institute consideraron para su ejercicio un precio de nueve dólares por gramo. La propuesta de Trudeau señala que cada una de las provincias se encargará de este cálculo. La cadena pública Radio-Canadá informó que el precio por gramo promedio en las calles del país es de 8.30 dólares, por lo que es importante que no aumente considerablemente para dar poco margen de maniobra a los productores clandestinos y, a su vez, que no sea muy bajo para evitar que se incentive el consumo. 
 Pese a las críticas y recomendaciones, la administración Trudeau persiste en sus planes de legalizar la mariguana con fines recreativos en julio de 2018. Los canadienses constatarán por ende todo un paquete de modificaciones en distintos reglamentos. A su vez, Canadá podrá figurar como un nuevo destino de viajes del cannabis, ya que la propuesta señala que los turistas también tendrán la posibilidad de comprar y consumir la hierba; eso sí, con la interdicción de llevarla como recuerdo a sus países de origen. 
 Fuente: Proceso