9 may. 2017

Encuentro de la multiculturalidad


Santiago Jamiltepec.- Con un encuentro de la pluralidad cultural y de pensamiento, la XEJAM La Voz de la Costa Chica, la cuarta emisora de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) celebró sus 23 años de servicio a las comunidades indígenas, donde se dieron cita las danzas, músicos tradicionales, bandas, exposición artesanal y las principales expresiones culturales de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero. 
 Desde temprano el pasado 4 de mayo, la emisora de la CDI festejó en grande los 23 años de servicio a las comunidades mixtecas chatinas, amuzgas y afromexicanas, quienes presentaron sus danzas autóctonas y música que les ha dado identidad, mismas que fueron admiradas por propios y extraños. 

 Los amuzgos presentaron sus danzas autóctonas, así como un grupo de artesanos de la comunidad de San Pedro Amuzgos, quienes han rescatado la elaboración de máscaras talladas de madera, así como la producción de artesanías a base del maguey. 
 Desde Pinotepa de Don Luis se presentó la danza de los chareos y los maromeros, interpretada por hombres indígenas, siendo las dos danzas más auténticas de esta comunidad. Quienes bailaron y mostraron sus habilidades en el baile. 
 Desde la comunidad negra de Santa María Chicometepec se presentó la niña Margarita Salinas Zavaleta de tan sólo 10 años, quien interpretó la poesía Negra Soy. Una interpretación que abunda sobre la discriminación que aún tiene este grupo poblacional. 
 Los chatinos bajaron de la Sierra para mostrar sus chilenas, desde Tataltepec de Valdés llegó la banda Tierra Chilera, de la comunidad de Santiago Yaitepec los hombres y mujeres bailaron sones al ritmo del violín, quienes mostraron sus hermosas faldas y blusas. San Juan Colorado se dio cita con los tejorones del barrio IñiÑuu. 
Bailaron los principales sones de carnaval; estaban ataviados de ropa estilizada y máscaras con rostros humanoides, penachos de plumas de gallos y sonajas con semillas del campo, bailaron al ritmo del violín interpretado por un músico de avanzada edad. Los artesanos mostraron su arte en los textiles, jícaras y madera; tuvieron oportunidad para enseñar sus proyectos productivos apoyados por la CDI, una de las pocas instituciones que cubre gran parte de la zona costera y Sierra de Oaxaca. 

 Las bebidas tradicionales también estuvieron presentes. Desde Pinotepa de Don Luis mostraron los curaditos, una bebida a base de frutas locales mezcladas con aguardiente. Los mixtecos de Santiago Jamiltepec mostraron sus bebidas hechas con la miel de abejas y fermentadas con mezcal, quienes dieron a los presentes una probadita de sus ancestrales bebidas. La historia de la XEJAM Hablar de "La Voz de la Costa Chica" es hablar de 23 años de tiempo y compromiso social con las comunidades indígenas. 
 Es hablar de una radio pública en donde los amuzgos, mixtecos, chatinos, zapotecos y afromexicanos, todos por igual tienen un lugar muy especial. Es hablar de un encuentro y diálogo de la pluralidad cultural y de pensamiento. Y es, ante todo, hablar de libertad, de ser cada quien como quiere ser. 
 Uno de los antecedentes para la creación de la emisora, fue la solicitud presentada por Joel Merino Vásquez, presidente de la Organización de Profesionistas y Empleados Federales Asociación Civil (OPEFAC) de Santiago Jamiltepec al director del Centro Coordinador de la Mixteca de la Costa, Leopoldo Meyer Mendoza, firmada el 13 de septiembre de 1991, solicitud que se canalizó a las oficinas generales y prosperó al siguiente año, por un lado por el interés comunitario manifiesto a través de la solicitud presentada por contar con un medio de comunicación propio y, por el otro, porque el Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas se encontraba en un proceso de crecimiento, para contribuir al desarrollo cultural y social de las comunidades indígenas. 
 La edificación de la XEJAM inició el 1 de enero de 1992 y se terminó el 15 de diciembre de 1993, en donde el gobierno federal realizó la inversión de 1 millón 717 mil nuevos pesos, recursos provenientes del Programa Nacional de Solidaridad y supervisados por el entonces Instituto Nacional Indigenista (INI), siendo director general el Doctor Arturo Warman. 
 Por su parte, las autoridades agrarias de Jamiltepec -representadas por su presidente Felipe Hernández Hernández- ofrecieron el 16 de febrero de 1992, después de una asamblea de ejidatarios, donar un terrero de cuatro hectáreas para la ubicación de la antena de transmisión y acordaron proporcionar los materiales de la región, como grava y arena. 
 Alrededor de 100 indígenas ofrecieron en tres ocasiones su mano de obra no especializada en forma de tequio en dichos terrenos. Previo a la construcción, el antropólogo Daniel Cardona, coordinador en aquel entonces del Proyecto de Investigación para la Instalación de la Radiodifusora, junto con Alejandro Mendoza Hernández y José Francisco García Hernández, investigadores del proyecto y otros integrantes del equipo, realizaron durante 1992 y 1993 una serie de trabajos para el Diagnóstico Regional, que fue la base para la consolidación de este proyecto de comunicación.