9 may. 2017

Once niños entre los 14 muertos en Puebla


Puebla.- La mayoría de las personas que fallecieron en la explosión de ayer por la noche, en San Isidro, comunidad del municipio de Chilchotla, fueron niños. De los 14 muertos, 11 eran infantes según confirmo pasado el medio día, Javier Lozano Alarcón, jefe de la oficina del gobernador, José Antonio Gali Fayad y enviado a la zona de desastre. 
 Nueve de los decesos ocurrieron durante el siniestro y ya se encuentran identificados; seis de ellos menores de edad de nombres: Felipe Serrano Arguello (14 años), Leobardo Antonio Tentle Luna (11 años), Diego Serrano Méndez, (8 años), Rodrigo Serrano Méndez (11años), Erick Brayan Serrano Luna (5 años), Julio Serrano Tentle (4 años); y tres de ellos adultos Francisco Nasario Tentle Tentle (54 años), Pablo Luna Blanco (27 años) y Rosario Serrano Arguello (19 años).
Mientras que cuatro fallecieron al ser atendidos en el hospital ubicado en el municipio de Guadalupe Victoria de nombres Rubén Arguello Montiel (9 años), Victorino Serrano Ruiz, (5 años), Juan Carlos Rodríguez Luna (13 años) y José Miguel Luna Rosas (15 años); y en el hospital de la alcaldía de Quimixtlan, Ambrosio Serrano Rosas (14 años). 
 El funcionario estatal, agregó que de los 22 heridos, algunos ya fueron dados de alta y otros fueron canalizados para su atención en los nosocomios de la Angelópolis. Sin embargo agregó que tres de estos lesionados tienen un estado grave de salud. Según la versión de los pobladores de San Isidro ayer se celebraba en esta comunidad ubicada en el corazón de la sierra oriental de Puebla, una festividad de los mayordomos previa a los festejos del 15 de mayo en honor del santo patrón del pueblo. 
En un inmueble ubicado atrás de la iglesia, donde fue colocada una carpa, la gente celebraba, pero un cohete encendido desde afuera ingresó a la casa causando una explosión porque ahí se hallaban almacenadas 12 gruesas de cohetes dispuestas para la festividad. Los testigos aseguran que las nueve personas que murieron dentro del inmueble no perecieron por la explosión si no porque se les vino el techo encima y murieron aplastados. 
De hecho, en la zona siniestrada casi no hay rastros del incendio, pero si abundantes escombros que dan indicio de un derrumbe completo de la morada. Los vecinos de San Isidro relatan que luego de la explosión el caos reinó, no solo por el accidente, sino porque todo quedó en penumbras debido a que la explosión causó daños al único generador de energía eléctrica que hay en esta pequeña comunidad campesina. “Todos estaban llorando y gritando, buscando a sus familiares y a sus niños, porque todo estaba oscuro y solo se veía el polvo” relató una mujer. 
 La comunidad de San Isidro carece de energía eléctrica y también de agua potable, pues a decir del edil del municipio, Valentín Medel Hernández, el líquido ha escaseado desde hace dos meses, debido a la sequía, y ahora sin luz es difícil abastecer de agua por lo que el gobierno estatal se comprometió a restablecer la energía eléctrica y dotar de agua a la comunidad a través de pipas. 
 La gente en San Isidro y las comunidades aledañas permanecen fuera de sus casas y a la expectativa. En el lugar del siniestro hay un cordón de seguridad que cubre unos 50 metros de diámetro en donde ocurrió el siniestro, sin embargo, no hay restricciones efectivas de tránsito en esa zona y cualquiera puede pasar por el lugar de los hechos. La Fiscalía General del Estado (FGE), a petición de la Secretaria General de Gobierno, dispensó la autopsia de ley.