15 may. 2017

Recuerdan al escritor Juan Rulfo en San Juan Luvina


En el centenario de su nacimiento, el escritor Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 1917) será recordado en San Juan Luvina, Macuiltianguis. La comunidad oaxaqueña, cuyo nombre ha quedado asociado a la obra del autor, El Llano en llamas, inaugurará su primera biblioteca, que llevará el nombre del también guionista y fotógrafo. Si bien, hay muchas actividades conmemorativas, para el escritor y gestor cultural Jesús Rito lo más trascendente es la biblioteca, pues es impensable que en pleno siglo XXI, en el "que estamos inundados de información", haya comunidades de México que carezcan de un espacio como éste.
 
 La de Luvina sería no sólo la primera biblioteca en la historia de la comunidad, sino una que serviría para constatar que los proyectos desde y para la sociedad son posibles. Y es que, según explica el impulsor de la idea, el acervo se conforma de donaciones hechas a partir de una convocatoria, y que tuvo gran respuesta de parte de particulares.
 "Se crea una biblioteca en una comunidad que tal vez es representativa por el nombre que tiene que ver con Rulfo, pero éste puede ser el principio para decirle a la sociedad que las actividades como crear una biblioteca no necesitan más allá de la difusión o una convocatoria con la comunidad", añade Rito García, director de Editorial Pharus.
 Este 15 de mayo, la biblioteca Juan Rulfo abre sus puertas con poco más de mil libros y se espera que el proyecto sea apropiado por la comunidad, como un primer paso para hacerse de más beneficios. Además de los donadores que respondieron a la convocatoria para la conformación de la biblioteca, la editorial Penguin Random House donará 200 libros de su catálogo, con títulos representativos de la literatura contemporánea y de autores que han recibido premios Nobel, "escritores que si están en una biblioteca como Luvina es un gran avance". Santuario, de William Faulkner, y El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, son algunos de los libros y autores del acervo. 
Asimismo, obras de Mario Vargas Llosa, Svetlana Alexiévich, J. M. Coetzee, Roald Dahl y Etgar Keret, Roberto Bolaño, Guillermo Fadanelli y Enrique Serna, entre otros, se integrarán a la biblioteca de Luvina, pueblo que toma su nombre del zapoteco: Loo: raíz y Bina: miseria. Entre las actividades por el centenario de Juan Rulfo, que se realizan del 14 al 16 de mayo, se encuentra la presentación del libro de Cristina Rivera Garza, titulado Había mucho humo o neblina o no sé qué. En el marco de estas actividades, se pretende realizar visitas guiadas a la zona arqueológica, al río y al sitio en que se hallan unas pinturas rupestres. 
 Un proyecto del que se apropie la comunidad Para la conformación de la biblioteca de Luvina se donaron alrededor de mil libros. Junto a las donaciones impresas, Jesús Rito preveía que se convirtiera en la primera con libros digitales. Sin embargo, aún no hay donaciones de dispositivos móviles. "No sé si pueda seguir con esta propuesta, pero me encantaría que muchas bibliotecas donde no las hay aún, se hicieran la propuesta de libros digitales y físicos", piensa el promotor cultural, confiado en que se aproveche la parte benéfica de la tecnología. 
 Luego de la inauguración de la biblioteca Juan Rulfo, Rito García espera que sea la comunidad la que se apropie del sitio y siga las gestiones y administración del espacio. Y que con ello, él se pueda deslindar de la gestión y promoción cultural. "Mi tiempo de gestor ha terminado, que es muy bonito porque me ha traído grandes resultados, pero me gustaría que algunas personas retomaran estos proyectos". Asimismo, actividades como el Maratón de Poesía, que llega a su séptima edición, podrían quedarse para la comunidad y sea ella la que lo organice. 
 Ante un panorama en el que varios proyectos culturales de Oaxaca se están quedando sin recurso, Rito García ve en la biblioteca de Luvina un ejemplo de lo que podrían hacer los gestores culturales: irse por la libre, con la comunidad, con la sociedad, y que sea ella misma la que respalde los proyecto. Asimismo, el apostar por iniciativas que fomenten la formación. "La Guelaguetza es un show turístico, que es bueno para generar dinero, pero no para generar artistas", pone como ejemplo. 
 Y es que, explica, existen varios proyectos que "le están apostando no a la formación de nuevos talentos y artistas, sino a una cuestión de infraestructura turística que no tenemos en Oaxaca". Jesús Rito confía en que las iniciativas artísticas que se creen de ahora en adelante busquen la iniciativa social, con aportaciones de la sociedad, ya sea monetariamente o con el tequio. Pues de lo contrario estarían supeditados al gobierno del estado que, como se ha visto, mantiene adeudos. 
 Asimismo, a que existan casos de "empresas que realmente lo que hacen es utilizar el dinero gubernamental para fomentar a sus propias empresas, como editoriales oaxaqueñas que se promueven a partir de dinero gubernamental, o empresas que usan el dinero gubernamental para crear sus propios eventos, que no ayudan en nada en la formación de nuevos artistas".