19 jun. 2017

Margarita Zavala: en trance: Raúl Castellanos


Felipe Calderón, en su intención reeleccionista por interposita esposa, está utilizando todos los recursos, legales y los de “frontera”. Planteada como una legítima aspiración, la señora Margarita Zavala realiza un activismo sin precedente (dice financiado por sus simpatizantes).
 Lo mismo culpa al Niño Fidencio de la Mafia Azul Ricardito Anaya del fracaso electoral en el Estado de México y Coahuila, que se lanza con todo contra el mesianismo de Andrés Manuel, al tiempo que encuestas adquiridas a muy buen precio por tratarse de “trajes a la medida” la colocan por arriba del tabasqueño en intención del voto; recorre el país en un camión de lujo, llevando la “buena nueva” de que los Calderón están de regreso, minimizando y culpando a su dirigente nacional del recibimiento al grito de “¡Asesinos!” que le brindaron en San Luis Potosí; al día siguiente hace “tour” de medios con entrevistas pactadas light; y trae una campaña promocional en espectaculares, parabuses, carteles y medios de comunicación a lo largo y ancho de la “hermosa república mexicana” que si fuera auditada causaría una gran sorpresa por el monto de la inversión. 

 En este contexto, recién la semana pasada, según describen las crónicas “Margarita Zavala se burló de un error ortográfico en algunos de sus anuncios espectaculares. Uno de ellos colocado en el Periférico en que se lee ‘¿Estás listo para un México donde quien trance no avance?’, el cual generó reacciones críticas y chuscas en las redes sociales”. 
Como se asume, el anuncio debió utilizar el término “transe”, ya que está referido al verbo transar, que de acuerdo con la Real Academia de la Lengua quiere decir, transigir, ceder, llegar a una transacción o acuerdo; la reacción, como usted comprenderá fue muy en el estilo soberbio y acrítico que caracteriza a los Calderón: Zavala se mofó del error y escribió en su cuenta de twitter “estoy en trance por el error ortográfico de mi equipo en algunos espectaculares, ya se corrigió”; o sea “Ahí se ven, reclámenle al ampáyer. Los tarugos son los de mi equipo”.
 El incidente descrito, que en términos reales podría ser menor, cobra relevancia porque revela la frivolidad política, por no decir cinismo, con que los Calderón asumen su campaña reeleccionista, basada única y exclusivamente en la mercadotecnia. 
En todo este tiempo transcurrido el discurso de la señora Zavala ha estado centrado en el ataque a todos sus adversarios, desde Peña, hasta sus “compañeros de partido y de viaje” –por ahora- y por supuesto a López Obrador; abusando en cierta forma de su condición de género cuando le conviene se victimiza, cuando se coloca en zona de riesgo lo utiliza para evitar responder preguntas incomodas; y en contraparte los únicos buenos son ellos, los Calderón, los “salvadores de la patria”; nunca se le ha escuchado un posicionamiento frente a la “Guerra de Calderón” que provocó una salvajada de muertos, heridos, desparecidos y daños colaterales; menos su opinión sobre las denuncias en la Corte Internacional por Crímenes de Lesa Humanidad contra su esposo, hoy en campaña a través de ella; de la Guardería ABC, donde está más que documentado su encubrimiento a su pariente Marcia, jamás ha comentado nada. 
 Y así de Villas de Salvárcar en Ciudad Juárez, donde ella estuvo presente –ahí están las fotos y videos- cuando Luz María Dávila, madre de dos de los estudiantes asesinados, le dijo a Felipe Calderón; “Menos discursos y más acciones. Yo no puedo darle la mano y decirle ‘bienvenido’, quiero que se haga justicia, le apuesto que si a usted le hubieran matado a un hijo, usted debajo de las piedras hubiera buscado a los asesinos, como yo no tengo recursos no los puedo buscar”; en entrevista posterior la madre concluyó que no perdonaría a los asesinos de sus hijos, como tampoco perdonará a Felipe Calderón “No si no he perdonado a Calderón, ni lo perdonaré nunca porque nos traiciónó. ¿Cómo voy a perdonar a Calderón? La última vez que vino al Memorial ahí estaba dando la mano y yo me volteé. 
El cree que con venir con su risita ya se arregló todo, pero no”; como también estuvo Margarita Zavala presente en los Diálogos del Castillo de Chapultepec, cuando le jugaron el dedo en la boca a Javier Sicilia, comprometiéndose con una ley de Víctimas y un Memorial, que terminó vetando la primera y construyendo un “monumento a su medida”; lo que le valió la lapidaria definición del poeta Sicilia “La Palabra de Calderón no vale nada, el veto es una burla al dolor y demanda de las víctimas. 
Un hombre que traiciona su palabra no vale nada”. Por todo ello y por mucho más, con el respeto que merece como madre, esposa y mujer; la señora Margarita Zavala no tiene la autoridad moral para aspirar a la reelección de su esposo; ella debe primero realizar la radiografía y asumir sus responsabilidades respecto al papel que jugó en el gobierno de Calderón, o en todo caso deslindarse; historia que ella bien conoce porque fue parte proactiva; José Luis Pardo Veiras escribió para el “The New York Times”.
 “Cuando Felipe Calderón llegó en 2006 a la Presidencia de México, le dijo a los mexicanos ‘si se preguntan si las cosas pueden cambiar, la respuesta es sí y van a cambiar para bien’. Para cumplir su promesa mandó a las calles al Ejército y se lanzó a una guerra frontal contra el narcotráfico. Las cosas en efecto cambiaron. El año anterior a su investidura, el índice de homicidios en México era de 9.5 por cada cien mil habitantes. La cifra se duplicó y entonces el discurso oficial negó que hubiera víctimas civiles: los muertos de la Guerra contra el Narco eran solo los villanos –narcotraficantes- o los héroes –policías y militares que combatían contra ellos- una década después, esta guerra se ha cruzado en la vida de demasiadas personas anónimas. Se calcula que ha provocado 150 000 muertos y unos 28 000 desaparecidos. 
La promesa de Calderón fue grandilocuente, su estrategia simplista”. Raymundo Riva Palacio escribió en agosto de 2014 en su columna “Calderón no lo dice, pero la razón de su énfasis en la Guerra contra el Narcotráfico tuvo un origen de legitimidad electoral”. 
 Es de todo ello, de la Guerra de los Calderón, iniciada para legitimarse, de la demanda por crímenes de lesa humanidad en la Corte Internacional, del encubrimiento a sus parientes en la Guardería ABC, de la traición al Movimiento por la Paz de Javier Sicilia, de Villas de Salvárcar y de muchas cosas más; de lo que la señora Margarita Zavala debería hablar…no importa que lo haga en “trance”. ¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido? 
 RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh