14 mar. 2018

Cuentan historias cósmicas, petrograbados de El Pericón, municipio de Tecoanapa


Tecoanapa, Gro. 14 de marzo de 2018 En un área de 622 hectáreas, que comprende la zona arqueológica, se encuentran petrograbados y figuras en piedra de lo que fue «el florecimiento de una avanzada sociedad agrícola que encontró en este entorno las condiciones óptimas para desarrollarse en la época prehispánica», según Hugo Rayón Elacio, administrador del museo comunitario Hipólito Mora Aparicio. 
 Y continúa: «La comunidad actual es El Pericón, en el municipio de Tecoanapa, fundada en 1846; está asentada sobre la antigua área habitacional, y al poniente todavía se pueden apreciar los basamentos de piedra que pertenecieron al centro ceremonial». 

 De acuerdo con Rayón Elacio, fue la existencia de estos petrograbados la que llevó a especialistas del Insitututo Nacional de Antropología e Historia a realizar investigaciones arqueológicas, tras años de gestión de don Hipólito Mora. Sin embargo, de acuerdo con el mismo, mientras se esperaba que esto ocurriera, los pobladores de la actual comunidad han transmitido generación tras generación, sus interpretaciones sobre dichos petrograbados, narraciones, de las cuales destacan dos, que dan cuenta de su forma de ver el mundo y explicarlo mediante ellas. 
 La primera narra que un día cayó un cometa gigante, y eso provocó que el planeta sufriera un cambio temporal; entonces, las piedras se hicieron blanditas y la gente podía amasarlas piedra con piedra porque eran muy suaves, y la gente pudo hacer fácilmente esas figuras en los petrograbados. 
 La otra versión dice que en un tiempo el sol bajó su temperatura, quedó tierno y la gente pudo ver que el sol era mujer, las piedras se ablandaron. Según Hugo Rayón, «La primera versión dice que fue por un cometa, y la otra, porque el sol se hizo tierno. 
Por eso aquí la gente dice que la luna es hombre y el sol es mujer, porque la mujer desnuda no se puede dejar ver, en comparación del hombre: el sol siempre, cuando intentas mirarlo, te empaña la vista, porque está cubierto de luz. 
Pero un día tuvieron la fortuna los primeros habitantes que el sol se dejó ver por primera vez, la forma natural en la que era una mujer, y esa vez apagó toda su luz y a causa de eso las piedras se hicieron blandas. 
«Es lo que se cuenta acerca de los petrograbados y de las figuras elaboradas en piedra, es lo que concluye la gente de aquí, pero ya los arqueólogos tienen otras explicaciones».
 Los petrograbados registrados son ocho, y algunos de los nombres con que se les conoce son: los barrigones, Los mangales, el chango, el caracol, la pocita, el arpa y la piedra del sol. Además, hay otros que apenas se están estudiando. 
Por: Nadia Alvarado/ Diario Alternativo.