11 jun. 2018

El llamado de la intelectualidad

Es menester aceptar un hecho incuestionable: a esta hora del país, previa a las elecciones del 1 de julio de 2018, el pueblo de México en todos sus estamentos sociales ha decidido votar por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), creyendo asestar un golpe mortal a la clase política que ha sojuzgado a la nación desde hace casi 100 años. 
 Por lo que es probable que los dueños de las riquezas nacionales estén preparando, ya no arrebatar la presidencia de la república a través del fraude, sino cuidar sus intereses políticos y económicos desde el senado, las cámaras de diputados -federal y locales- y las gubernaturas para golpetear al presidente incómodo, sus propuestas de cambio gatopardas y de ser posible madurar un plan de ingobernabilidad que derive en sujetarlo a sus caprichos o desconocer su mandato.

 Hace varias semanas, pero más recientemente, un amplio sector de la intelectualidad burguesa, progresista, democrática o de izquierda, se ha venido decantando al llamar a votar a favor de AMLO, proponiendo, en algunos casos, apoyarlo cuestionando, otros dicen apoyarlo llamando a la defensa de la voluntad popular antes, durante y después del 1 de julio, hasta quienes ofrecen su apoyo incondicional y acrítico. 
Armando Bartra por ejemplo (El arte de hacer política en México, Sesión 4, Youtube, 7/junio/2018) sostiene que la táctica define el curso de la política, y ésta a las circunstancias y a la estrategia. Y que ambas, táctica y estrategia -en este proceso electoral- deben ponerse al servicio del triunfo de AMLO, pero sin descuidar lo que coloquialmente llama “medirle el agua a los camotes”, es decir, estar preparados para lo que venga. 
Fabrizio Mejía Madrid por su lado (Mentiras, Proceso, 27/mayo/2018), describe una apología del comportamiento mentiroso del candidato panista-perredista Ricardo Anaya, pero al mismo tiempo -sin decirlo-, alude a la frase de AMLO de “No mentir, no robar, no traicionar”, en su campaña legítima de apoyar a su candidato. 
Haciendo uso magistral de algunas ideas de Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Kant, San Firmo de Tagaste, Ántimo de Nicomedia y Hugo Grotius, el escritor Fabricio Mejía, con su apología, demuele también la campaña derechista del mentiroso José Antonio Meade que grita a los cuatro vientos que “la violenta” Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es manipulada por Andrés Manuel. 
Fabrizio sabe que la clase política y los dueños del capital en México están moralmente derrotados, y por ello afirma que cuando todo mundo sabe que eres mentiroso, ya nadie toma en cuenta como verdad lo que dices y ese es el fenómeno social que aniquila al Estado burgués mexicano: “la verdad es un asunto, no de derecho, sino de moral” y muy pronto, tomando en consideración la apología de Fabrizio, “la verdad tiene que ser desmentida, disputada, con evidencias”. 
 Paco Ignacio Taibo II (PIT II) se cuece aparte entre los intelectuales que apoyan a AMLO; PIT II representa el ala izquierda de la campaña electoral y no se calla, dice lo que tiene que decir y pareciera que le resulta molesto a quienes se han colado a la derecha de Andrés Manuel, como el empresario Alfonso Romo, el PRIísta Esteban Moctezuma o la charra asesina Elba Esther Gordillo. 
Las palabras de PIT II corroen la espina dorsal de los burgueses que perderán el poder presidencial, su temor los enferma y amenazan con sacar sus capitales del país, a lo que PIT II responde: “Si ese mismo día, a esa misma hora, no estamos dos o tres millones de mexicanos en la calle diciendo: si te quieren chantajear, Andrés, exprópialos, chinguen a su madre, exprópialos” (Video, proceso.com.mx, 28/abril/2018). 
El subcomandante Galeano del EZLN (SinEmbargo, 18/abril/2018) advierte de una nueva celada desde el poder contra AMLO, dice, apoyado en razonamientos que caracterizan la naturaleza de la burguesía en el poder, que ésta no permitirá el triunfo de Andrés Manuel, que “la hidra capitalista está enloquecida, va por todo y por todos” y cuestiona el papel del Instituto Nacional Electoral que reconoció a dos candidatos independientes de la derecha y, en cambio, vetó a Marichuy: “al tramposo lo premian, al justo lo castigan, ¿ya ven?, ¿no que éramos de Salinas?”, y afirma que la lucha va a seguir “desde la organización de los pueblos que integran el país”.
 El doctor Hernán Gómez Bruera es más contundente, dice que votará por AMLO pero lo cuestiona “en todo proceso de transición política lo viejo coexiste con lo nuevo; hay algo que no termina de morir y algo que no acaba de nacer. Quienes creen que las alianzas de AMLO o su cercanía a figuras del pasado lo desacreditan como opción expresan únicamente una opción personal (…) En política electoral pocas veces tenemos la opción de votar por el candidato que cumple todas nuestras expectativas.” 
 (La comentocracia anti-López Obrador, El Universal, 23/febrero/2018). Andrés Manuel en sus mítines ha hecho casi devota la frase de que ésta será “La cuarta transformación social de México”; entre los intelectuales mexicanos hay también quienes sostienen -con argumentos- que las grandes transformaciones solo son posibles cuando un pueblo está dispuesto a dar la vida por una transformación social, una transformación donde el tigre no se amarra, ni se enjaula, sino se suelta y se dirige.
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